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Quilmes quiere zafar del hacha del verdugo

Recibe a Lanús en el tercer partido de la serie que está perdiendo 0-2 por la Liga Argentina de básquetbol.

Por primera vez en toda la temporada, Quilmes afrontará un cotejo sin el más mínimo margen de error. Para el equipo marplatense en este tercer partido de la serie de octavos de final de la Liga Argentina de Básquet la ecuación es muy sencilla: debe ganar para no ser eliminado por Lanús por tercera temporada consecutiva. El cotejo comenzará a las 21.

Después de los dos partidos jugados en el “Antonio Rotili” quedó instalada la sensación de una superioridad del elenco “granate”. Quilmes tuvo buenos momentos en los dos partidos, pero a la larga no pudo con la cantidad de variantes de los locales y se fue quedando atrás hasta perder por diferencias claras.

Dos facetas del juego le fueron particularmente favorables a Lanús. Por un lado, la pelea interior. En ese apartado Quilmes sufre el oficio de Roquez Johnson y, tal vez con mayor crudeza, la carga de rebote ofensivo de todos y la acumulación de faltas personales de sus propios internos. Más allá de que Javier Bianchelli haya recurrido a defensas zonales para mitigar este problema, el equipo llegó claramente debilitado a la parte final de los partidos.

El segundo factor muy favorable para los “granates” fue la incidencia de la rotación. El entrenador Manuel Anglese no sólo cuenta con un quinteto titular confiable. Como si fuera poco, sus dos primeros relevos son Edgar Merchant y Robert Whitfield, dos titulares en cualquier otro equipo, dos piezas que ingresan a aportar soluciones en serio, no a acompañar o a dar descanso. Y como el pibe Díaz Giménez y Sacchi también suman, a Quilmes se le hizo muy difícil mantenerse a la rueda de un equipo largo, intenso y parejo a lo largo de todo el partido.

Por estas horas la mente de Bianchelli bulle en el intento de encontrar alguna estrategia para disimular la incidencia de estos dos factores. Y el DT sabe que no alcanza con la confiabilidad de Ríos y Alderete y el irregular talento de “Juane” De la Fuente.

¿Qué puede cambiar en el “José Martínez”? A favor del apoyo de su público, Quilmes puede ser más intenso y confiable para defender. Los puntos de referencia de la cancha, obvio, juegan a su favor y en contra de Lanús. Puede pensarse en un escenario más parejo. Pero sin levantadas individuales de Costa, De Miguel o Moore es difícil imaginar un vuelco.

Ante un equipo tan poderoso como Lanús, hay que equivocarse poco y distraerse menos. A Quilmes no le cabe otra que rendir cerca de su techo para pensar que hay futuro.

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